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martes, 2 de junio de 2015

LOS DIOSES Y EL CULTO DOMÉSTICO EN ROMA

LARES
Los lares eran deidades romanas hijos de Lara, una de las náyades, y el dios Mercurio (algunas fuentes mencionan a Júpiter) cuyo origen se encuentra en los cultos etruscos a los dioses familiares. 
La religión de la antigua Roma presentaba dos vertientes: por un lado, los cultos públicos o estatales y, por otro, los cultos privados o domésticos. Dentro de esta segunda vertiente se sitúa la adoración de los llamados dioses de la familia. Entre estos se encuentran los lares, cuya función primordial era velar por el territorio en que se encontraba la casa familiar. Tanto es así, que antes de que la propiedad privada fuese regulada por el derecho, eran los dioses lares los encargados de evitar que los extraños se adentrasen en tierras ajenas mediante, según la creencia popular, la amenaza de enfermedades que podían llegar a ser mortales.
Las familias romanas sentían una gran veneración por los lares, que representaban en forma de pequeñas estatuas. Éstas se colocaban tanto dentro como fuera de la casa en pequeños altares llamados lararia, donde se realizaban ofrendas o se les rendía oración. En la casa, el larario solía situarse en el atrio, lo más cerca posible de la puerta principal. En el caso de los apartamentos, el lararium se colocaba cerca de la cocina, aunque en una misma casa podían existir varios y no era extraño que se encontrasen en los dormitorios. Lo que era importante, sin embargo, es que no estuviesen en lugares poco transitados o escondidos, con el fin de que no fuesen ignorados u olvidados.



PENATES
Penates eran, en la mitología romana, originalmente genios protectores del almacén del hogar. Posteriormente, se convierten en dioses de los hogares brindando protección a toda la casa (penates familiares o menores), existiendo también los protectores del estado (penates públicos o mayores). Estaban emparentados con los Lares, Genios y Larvae. Los Penates son mencionados por Prope


CULTO DOMÉSTICO
En cada familia se rendía culto a los numina al igual que a los antepasados: el genio familiar, los lares, protectores de los campos, los manes, protectores de la casa, y los penates, protectores de la despensa y los alimentos. El pater familias oficiaba como sacerdote, especialmente durante la cena, en donde se hacían libaciones, es decir, derramamiento de vino, leche o miel sobre el lararium, o santuario familiar, en el cual ardía siempre una llama, a la que llamaban hogar. Entre los romanos no había culto a los muertos. Los cadáveres eran incinerados, mientras se pronunciaban discursos de alabanzas al fallecido, y las cenizas eran guardadas en urnas funerarias.



LAS PIETAS
Pietas era una de las principales virtudes de la Antigua Roma que ha sido traducida de formas diversas como "deber", "religiosidad"1 o "comportamiento religioso",2 "lealtad",3 "devoción" o "piedad filial".
Fue la virtud distintiva del héroe fundador Eneas, al que a menudo se le da el epíteto adjetivado pius en la Eneida de Virgilio. La naturaleza sagrada de pietas fue encarnada por su personificación divina, Pietas, una diosa a menudo representada en las monedas romanas. El equivalente griego es eusebeia.
Pío como un cognomen surgió como forma de indicar a una persona que era especialmente "piadosa" en este sentido: anunciar la pietas de una persona a través de la nomenclatura oficial parece haber sido una innovación de la República tardía, cuando Quinto Cecilio Metelo Pío clamaba sus esfuerzos para que su padre, Numídico, volviera del exilio. La Pietas también se extendió hacia los "padres" en el sentido de "antepasados​​", y fue uno de los principios básicos de la tradición romana, según lo expresado en el cuidado de sus muertos. También existía la pietas a la patria (pietas erga Patriam).
La pietas como virtud residía dentro de la persona, a diferencia de una virtud o don como la Victoria, que era dada por los dioses. La Pietas, sin embargo, permitía a una persona reconocer el origen divino de los beneficios obtenidos.
Los romanos se creían los más piadosos de los humanos y era por eso por lo que eran ayudados por los dioses. También invitaban a los dioses de los enemigos vencidos a venir a Roma para ser honrados. Es la Evocatio. Por tanto, los dioses de los vencidos dejan a estos últimos que entonces llegan a estar incluso menos protegidos y auxiliados

FUNERAL ROMANO
La familia romana estaba tan unida que al fallecer uno de sus miembros pasaba a formar parte de los antepasados a los que había que rendir culto. Ya era uno de los protectores de la familia, los Manes, que se les rendía culto manteniendo vivo el fuego del hogar. La tumba adquiría la categoría de altar, símbolo de la vida sedentaria. Debía de estar en el suelo y no podía cambiar de lugar, ya que los Manes exigían una morada fija a la que estaban vinculados todos los difuntos de la familia. El espacio del enterramiento, sepulchrum, adquiría el carácter de lugar sagrado, locus religiosus, inamovible, inalienable e inviolable. Solo podían acceder a él los familiares. Las partes externas, la momumento, sí que se podía transforma y redecorar.
Siempre que las circunstancias y la muerte lo permitían, el funeral daba inicio en casa del difunto. La familia acompañaba al moribundo a su lecho, para darle el último beso y retener así el alma que se escapaba por su boca. Tras el fallecimiento, se le cerraban los ojos y se le llamaba tres veces por su nombre para comprobar que realmente había muerto. A continuación se lavaba el cuerpo, se perfumaba con ungüentos y se le vestía. 
Por ley estaban prohibidos los lujos en los funerales, pero permitían colocar sobre la cabeza del difunto las coronas que había recibido en vida. Siguiendo la costumbre griega se depositaba junto al cadáver una moneda para que Caronte transportara su alma en barca y atravesar así la laguna Estigia hacia el reino de los muertos.
Finalmente el cuerpo del difunto se colocaba sobre una litera con los pies hacia la puerta de entrada, rodeado de flores, símbolo de la fragilidad de la vida y se quemaban perfumes. Según la condición social permanecía expuesto de tres a siete días. En la puerta de la casa se colocaban ramas de abeto o ciprés para avisar a los viandantes de la presencia de un muerto en el interior. Como señal de duelo evitaban encender fuego
en la casa.

Ra, Amón, Diana y Anaat

miércoles, 27 de mayo de 2015

EL CULTO PÚBLICO E IMPERIAL ROMANO

¿QUÉ ERA Y PARA QUÉ SERVÍA?

El culto público estaba relacionado entre los romanos con la veneración a los grandes dioses del panteón, de carácter nacional. Los grandes dioses, de tradición romana o asimilados, eran adorados bien por la ciudad, bien por el Estado, estando su culto muy relacionado con la política. Los dioses intervenían en la vida romana de manera permanente, en especial los dioses capitalinos (JúpiterJuno y Minerva). Otro dato acerca de la relación entre política y religión en Roma es la ubicación de las principales instituciones políticas: el edificio del Senado se levantó en la colina del Capitolio, donde ya estaban los templos de los dioses. En época imperial se acentuó la tendencia, al pasar la religión a ser un símbolo de la unidad del Estado. 
Los dioses públicos se honraban en ceremonias públicas, algunas de carácter periódico, otras extraordinario. Así, en ciertas fechas del calendario se celebraban fiestas y juegos, y cada dios estaba relacionado con uno o varios días del calendario. 
Las ceremonias extraordinarias se realizaban cuando ocurría alguna gran catástrofe o hecho extraño, de difícil explicación para los sacerdotes. También podían realizarse grandes banquetes en honor de los dioses extranjeros, representados por medio de imágenes o símbolos sentados a la mesa, a los que se ofrece comida y bebida. Estas ceremonias eran llamadas lectisternios. 
Otro tipo diferente de culto público fueron los cultos mistéricos, de procedencia oriental. Se trataba de cultos secretos, en los que tomaban parte sólo iniciados, quienes debían guardar secreto. Cultos mistéricos importantes fueron los de Cibeles , Isis, Dioniso y Mitra. El culto a Dioniso, dios griego protector de la vegetación, la fuerza vital y la poesía, se celebraba en grandes reuniones orgiásticas, por lo que el Senado estableció que sólo podían realizarse si era bajo supervisión de un pretor.


           


Los dioses de Roma eran de origen latino y etrusco, a los cuales se sumaron con el tiempo divinidades griegas, egipcias y frigias, adaptando los nombres y, en algunos casos, también los atributos. Los principales eran Júpiter, Juno y Minerva, y esta fue la Tríada Capitolina por mucho tiempo. Los cónsules tenían atribuciones no sólo civiles, sino también religiosas, de modo que la religión pública era una cuestión de Estado, tolerando, por otro lado, todo tipo de cultos privados, siempre y cuando no fueran en contra de los preceptos religiosos estatales. Ante todo, el culto público era un medio de comunión política que no sólo incluía a los ciudadanos romanos, sino que tendía un lazo de unión sobre la totalidad de pueblos que integraban el Imperio.
Los cultos públicos eran oficiados por los sacerdotes, verdaderos funcionarios del culto a quienes no se les atribuía ningún poder divino. Al frente de todos estaba el Pontifex Maximus, encargado de elaborar el calendario y registrar los hechos memorables. Desde Octavio Augusto todos los emperadores llevaron también ese título.
A los dioses se les dedicaron santuarios y templos , y en algunos de ellos se encontraba la estatua del dios correspondiente.
Numerosas congregaciones y hermandades tomaban parte en las fiestas romanas. Para adorar a Quirino también estaba un grupo de jóvenes danzantes.
Los augures adivinaban el futuro en las entrañas de animales, el vuelo de las aves y otros signos considerados como signos enviados por los dioses, inspirados en las artes etruscas.
Otra institución vinculada a la religión era la de los feciales o Mensajeros del Estado, que perpetuaban por tradición oral los tratados concertados con otras ciudades, emitían dictámenes sobre violaciones y sobre derechos relativos a los tratados.

FESTIVIDADES ROMANAS


Festividades del ámbito productivo y reproductivo:
Desde época ancestral, se celebraban en Roma toda una serie de rituales, en principio con el objetivo de propiciar la fertilidad de la tierra y la continuación de la sociedad. Entre estas celebraciones destinadas a favorecer las cosechas y proteger los rebaños revestían una vital importancia las celebradas en el Palatino. Las dos principales celebraciones eran los Parilia y los Lupercalia. También tenían lugar otras festividades como los Fordicilia y la fiesta de Dea Dia.

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Festividades relacionadas con el ciclo de la guerra:
Este ciclo se iniciaba con el advenimiento del buen tiempo, en el mes de marzo, y terminaba en el mes de octubre, con la llegada del frío. Entonces se celebraban una serie de ceremonias que tenían por objetivo la purificación de las armas y los participantes en las campañas militares de verano. Se practicaban sacrificios para salvaguardar y proteger la potencia bélica de la ciudad. Las fiestas bélicas más importantes eran el October Equus, y el armilistrum. Era una carrera de bigas -carros tirados por dos caballos- que tenía lugar en el Campo de Marte. Uno de los caballos que tomaba parte en dicha carrera, adornado con una collera, era sacrificado a Marte. Las vestales recogían la sangre del caballo para elaborar el suffimen, un fumigante que se usaba ritualmente durante los Parilia.. Mediante la celebración de un sacrificio, se pretendía purificar las armas de la sangre de los enemigos, para que no contaminaran la ciudad.

                                                      

Festividades del ámbito político y jurídico:
Para honrar a los dioses, se celebraban fiestas y juegos. La festividad más importante de este tipo era la Saturnalia, en el mes de diciembre , dedicadas al dios Saturno. En las Saturnalia se hacían sacrificios en honor de Saturno y se celebraban fiestas populares. Los esclavos gozaban de gran libertad y estaban exentos esos días de sus obligaciones hacia sus amos. Éstos, por tanto, debían realizar muchas tareas propias de los esclavos, por lo que se decía que en estas fiestas se invertían los papeles de las clases sociales. Además  se celebraban los juegos (ludi en latín) en donde se mezclaban competiciones (teatrales, deportivas, carreras de carros, lucha de gladiadores...) con ceremonias a los dioses. Los carnavales actuales, en la cultura occidental, provienen de la herencia de las antiguas BacanalesSaturnales y Lupercales.

EL CULTO IMPERIAL ROMANO


 En la época imperial, se generalizó el culto a los emperadores por el carácter providencial y sagrado que se les atribuyó. Dicho culto empezó ya a la muerte de Julio César, y se desarrolló, sobre todo, a partir del principado de Augusto. Este fue, precisamente, el efecto más original de la política religiosa de Augusto, que siguió la tendencia de los últimos tiempos de la República, mezclando íntimamente tradiciones nacionales y culto helenístico. Se elevaron templos en las provincias en honor del emperador, junto con templos a la misma Roma. A su muerte fue divinizado, y la ceremonia de la apoteosis imperial fue tomando forma. El culto imperial fue un legado que Augusto dejó a sus sucesores, que en general lo tomaron con prudencia. En determinados momentos del Imperio simbolizó el patriotismo de los ciudadanos.


                                   REALIZADO POR :
                                                                   AFRODITA 
                                                                                   HATHOR 
                                                                                                OSIRIS  
                                                                                                         HEFESTO



EL SACERDOCIO ROMANO


¿QUÉ ES EL SACERDOCIO EN ROMA?

Los sacerdocios, al igual que los magistrados, son órganos de la ciudad-estado, pero no son magistrados en sí mismos. La religión, no obstante, no se movía en una esfera propia y distinta de la vida política, sino que, por el contrario, estaba estrechamente vinculada a las instituciones tanto públicas como privadas. 
El más importante colegio era el de los Pontífices, a cuyo frente estaba el Pontifex Maximus.


COLEGIO DE PONTÍFICES EN LA ANTIGUA ROMA.

Pontífice es un título de ciertos líderes religiosos, ahora usado principalmente para referirse al Papa.
En la antigua Roma, era el funcionario que tenía a su cuidado el puente sobre el río Tíber. Más tarde el término tomó otro significado, los pontífices eran hombres que pertenecían al consejo religioso supremo de la antigua Roma, llamado Colegio de Pontífices (Collegium Pontificum), en el que el Pontifex Maximus poseía la máxima representación religiosa. No en vano, el jefe del colegio de los pontífices fue en tiempos antiguos el mismo rey y ciertamente todos los emperadores romanos revistieron esta autoridad: el mismo Constantino, el mayor impulsor del cristianismo, quiso revestirla. Los pontífices por una parte presidían el culto nacional y por otra inspeccionaban el culto privado, las bodas, las ofrendas a los difuntos, etc. y , de entre ellos, el llamado rey de los sacrificios, asumía las antiguas funciones sagradas del rey.


COLEGIOS VESTALES EN LA ANTIGUA ROMA.

Vestal (del latín, Vestalis y plural, Vestales) en la Religión de la Antigua Roma, era una sacerdotisa consagrada a la diosa del hogar Vesta. Originalmente, es probable que fueran dos, cuatro en tiempos de Plutarco y posteriormente, seis. De su importancia dan prueba que el Colegio de las Vestales y su bienestar eran considerados fundamentales para la continuidad y seguridad de Roma. Eran sacerdotisas públicas Vesta publica populi Romani Quiritium y, en tanto que tales, constituían una excepción en el mundo sacerdotal romano, que estaba casi por entero compuesto de hombres.Las vestales debían ser vírgenes, de padre y madre reconocidos, y de gran hermosura. Eran seleccionadas por el Pontífice Máximo a la edad de seis a diez años. Su mayor responsabilidad era mantener encendido el fuego sagrado del templo de Vesta, situado en el Foro romano por lo que tenían restringidos sus movimientos. Estaban liberadas de las obligaciones sociales habituales de casarse y tener hijos, y tenían voto de castidad para dedicarse expresamente al estudio y correcta observancia de los rituales estatales que no podían efectuar los colegios sacerdotales masculinos.

COLEGIOS DE AUGURES DE LA ANTIGUA ROMA.

Un augur era un sacerdote de la Antigua Roma que practicaba oficialmente la adivinación.
Los augures existían desde la fundación de Roma, ejerciendo una práctica tomada de griegos y etruscos. Su corporación constituía uno de los cuatro prestigiosos colegios sacerdotales de la Antigua Roma. Era un cargo oficial, aunque también había augures particulares. Sólo los magistrados podían consultar a los augures oficiales, en recintos especiales. El cargo oficial era vitalicio, compatible con magistraturas o con otros cargos sacerdotales. Disponían para su labor de dos tipos de libros: rituales y de comentarios. Los primeros contenían fórmulas fijas; los segundos recogían resúmenes de las actuaciones. Había dos clases de augures:
·         los que impetraban a los dioses la manifestación de su voluntad, mediante fórmulas rituales.

·         los que descifraban los signos de la voluntad de los dioses, manifestada sin previa solicitud. Estos fueron los más importantes, hasta el punto de que con solo declarar que los auspicios eran desfavorables, podían anular asambleas, elecciones o cualquier resolución de los magistrados.




Fuego sagrado de Vesta



Augusto Pontifice Maximo y consules Friso 27 aC a 14 dC 




Busto en mármol de un sacerdote romano de la época de Adriano.



REALIZADO POR :
ZEUS
MAAT
SATURNO



martes, 26 de mayo de 2015

LOS DIOSES LARES Y EL CULTO DOMÉSTICO EN ROMA


¿Qué son los dioses lares y los penates?


Los romanos adoraban a los dioses Penates como protectores de la familia y también como protectores del Estado, considerando a éste como una familia de ciudadanos. Constantemente se mantenía fuego en el hogar en honor a éstos y sobre la mesa se les ofrendaba sal y frutos. Se toman a los penates como inventores de la casa y por dispensadores y conservadores de todos los beneficios de la fortuna y del bienestar de que disfrutaba una familia o una comunidad.


Los Lares eran dioses secundarios de la mitología romana y estaban más bien en la categoría de genios. Guardaban estrecha relación con los penates y éstos y aquellos eran objeto de un culto común. Los lares eran los manes, o sea, los espíritus de las personas difuntas de una familia, divinizados por ésta. Eran los espíritus de los hombres honrados. Todos los lares estaban al cuidado del Lar Familiaris, que estaba mirado como fundador de la familia, de la cual era inseparable.
Además de estos lares privados (por estar dentro de cada casa de familia) se pueden apreciar también a los lares públicos que se dividen en: lares praestites y lares compitales. 







¿Cómo era el culto domestico en la antigua roma?

Los cultos domésticos eran celebrados básicamente por los patricios y se fundamentaban en la creencia en la inmortalidad del alma.  Dentro de estos cultos familiares había varios grupos de divinidades.
En cada familia se rendía culto a los numina al igual que a los antepasados.

Había Dioses específicos para la vida cotidiana:
  •      Nundina, dios o genio protector del nacimiento y desarrollo del hombre
  •      Educa y Pontina, dioses del comer.



Los ganaderos tenían sus divinidades propias:
  •      Flora y Silvanus, dioses tutelares pastores.
  •      Pomona, diosa tutelar de jardineros y hortelanos.

Existían además Dioses considerados negativos:
  •       Laverna, diosa de los ladrones y carteristas.
  •       Dioses de la fiebre, enfermedades.


 


¿Qué era la Pietas?
  •         Pietas era una de las principales virtudes de la Antigua Roma que ha sido traducida de formas diversas.
  •         Pietas era el Respeto a las tradiciones, a los ritos ancestrales. Observar los ritos y los cultos servía para mantener el difícil e inestable equilibrio entre lo humano y lo divino. Se trataba de un equilibrio que se rompía de vez en cuando, con desastres, guerras y muertes. En cuanto podían, los romanos se esforzaban en volver las cosas a su sitio, reparar los daños y volver a celebrar los ritos tradicionales. Era una tendencia natural a mantener el orden establecido, tanto en lo que tenía relación con los dioses como respecto al resto de la sociedad.
Descripción de un funeral romano


      En Roma, en cuanto el agonizante había lanzado el último suspiro se le quitaba la sortija, se le cerraban los ojos y la boca y se le llamaba tres veces por su nombre. El cuerpo lavado, perfumado y revestido con los mejores trajes permanecía expuesto muchos días en el vestíbulo de la casa mortuoria. En los primeros tiempos de la república, el entierro se verificaba siempre de noche. Iba a la cabeza de la comitiva un maestro de ceremonias seguido de lictores vestidos de negro. Seguían a continuación los músicos, las plañideras o llorones (praficae) con lacrimatorios de barro o de vidrio, los arquimimos que representaban con gestos las principales acciones de la vida del difunto, los esclavos libertos, los retratos de los antepasados y las insignias. El cuerpo era llevado en una litera (féretrum) por portantes especiales o bien por la familia o elevados personajes y seguían detrás los parientes cubiertos con velos y exhalando gritos lastimeros. Se pronunciaba el elogio del difunto en el foro si era personaje notable y en seguida era llevado el cadáver a la pira encendida siempre extramuros. Se recogían las cenizas en una urna y eran colocadas en el sepulcro de la familia (columbarium). El entierro iba seguido de banquetes (silicernia) y a veces, de juegos fúnebres. Los cuerpos de los pobres eran conducidos en un ataúd común (sandápila) e inhumados sin ninguna ceremonia. Sin embargo, las personas modestas habían constituido «colegios funerarios» para asegurar a cada uno de sus asociados una sepultura decorosa y oraciones fúnebres.




Trabajo realizado por:
Anat
Tique
Júpiter
Horus





LOS DIOSES LARES Y EL CULTO DOMÉSTICO EN ROMA

LOS  DIOSES  LARES  Y  EL  CULTO  DOMÉSTICO  EN  ROMA

Dioses Lares
Los lares eran deidades romanas hijos de Lara (o Larunda), una de las náyades, y el dios Mercurio (algunas fuentes mencionan a Júpiter) cuyo origen se encuentra en los cultos etrucos a los dioses familiares.



Dioses Penates:
Penates eran, en la Mitología Romana, originalmente genios protectores del almacén del hogar. Posteriormente, se convierten en dioses de los hogares brindando protección a toda la casa (penates familiares o menores), existiendo también los protectores del estado (penates públicos o mayores). Estaban emparentados con los Lares, Genios y Larvae. 

Culto doméstico en la antigua Roma:
En la antigua Roma se rendía culto a los dioses de la casa: Lares, Manes y Penates, en la forma del fuego del hogar, mientras no se extinguiera la familia.
El Lararium  era un pequeño altar sagrado de la antigua vivienda romana , donde se realizaban las ofrendas y oraciones a los dioses o espíritus guardianes del hogar (lares). En las viviendas de los patricios, el lararium se situaba por lo general en el Atrio (patio principal de las viviendas romanas). En las casas más humildes, que no disponían de Atrio, el lararium se situaba más a menudo en la cocina, cerca del fuego central. En las viviendas, también podía haber más de un lararium, tanto en las habitaciones interiores, como en el exterior de la misma.

Pietas:
Pietas era una de las principales virtudes de la Antigua Roma  que ha sido traducida de formas diversas como "deber", "religiosidad" o "comportamiento religioso, lealtad, devoción o piedad filial.
Fue la virtud distintiva del héroe fundador Eneas , al que a menudo se le da el epíteto adjetivado pius en la Eneida de Virgilio. La naturaleza sagrada de pietas fue encarnada por su personificación divina, Pietas, una diosa a menudo representada en las monedas Romanas.
Funeral Romano:
 El culto de los muertos era el primer culto del hogar, y de aquí que los funerales se hicieran con tanta pompa como lo permitía la fortuna de los deudos del finado.
Hecho el tocado fúnebre, el cuerpo se entregaba a los empleados de las empresas funerarias, que plantaban un ciprés delante de la casa y ponían el cadáver en una cama de respeto, en el atrio. En el entierro, el cadáver era conducido en una litera precedida de trompetas, flautas y plañideras; detrás del cuerpo iban los parientes y amigos del difunto; si éste era noble, formaban parte de la comitiva fúnebre todas las imágenes de los antepasados.
 El entierro se detenía en el Foro, donde se pronunciaba la oración fúnebre del difunto. Se usaba no enterrar, sino incinerar los cuerpos, para lo cual se preparaba una hoguera, que los parientes, vueltos de espaldas, encendían con una antorcha. Recogidas las cenizas en una urna, se depositaba ésta en una tumba. Nueve días después, la familia celebraba la comida fúnebre, y, cuando tenía medios para ello, ofrecía juegos de gladiadores para aplacar los manes de la persona fallecida.

PUBLICADO POR : 
ISIS
EROS
MARTE

EL SACERDOCIO EN ROMA

El sacerdocio en la religión de la Antigua Roma, está compuesto por los sacerdotes, que con carácter oficial son responsables del cuidado, la vigilancia y control de todo lo relacionado con las divinidades, incluyendo cualquier objeto que les pertenezca, cualquier acto que esté dirigido a ellos o cualquier fenómeno considerado como signo especial de su voluntad.



 Los colegios sacerdotales del Estado romano fueron los de los Pontífices los Augures, los Feciales, los Decenviros, más tarde los Quindecenviros, y los Epulones.


Pontífices:

Pontífice es un título de ciertos líderes religiosos, ahora usado principalmente para referirse al Papa, antes se les consideraba personas sagradas.
En la antigua Roma, era el funcionario que tenía a su cuidado el puente sobre el río Tíber. Más tarde el término tomó otro significado, los pontífices eran hombres que pertenecían al consejo religioso supremo de la antigua Roma, llamado Colegio de Pontífices, en el que el Pontifex Maximus poseía la máxima representación religiosa.

Vestales:
Las vestales debían ser vírgenes, de padre y madre reconocidos, y de gran hermosura. Eran seleccionadas por el Pontífice Máximo a la edad de seis a diez años. Su mayor responsabilidad era mantener encendido el fuego sagrado del templo de Vesta, situado en el Foro romano por lo que tenían restringidos sus movimientos. Estaban liberadas de las obligaciones sociales habituales de casarse y tener hijos, y tenían voto de castidad para dedicarse expresamente al estudio y correcta observancia de los rituales estatales. Estaban tocadas con un velo en la cabeza y portaban una lámpara encendida entre las manos (símbolo del fuego sagrado del templo de Vesta).
          




Augures:
Un augur era un sacerdote de la Antigua Roma que practicaba oficialmente la adivinación.
Los augures existían desde la fundación de Roma, ejerciendo una práctica tomada de griegos y etruscos. Su corporación constituía uno de los cuatro prestigiosos colegios sacerdotales de la Antigua Roma. Era un cargo oficial, aunque también había augures particulares. Sólo los magistrados podían consultar a los augures oficiales, en recintos especiales. Disponían para su labor de dos tipos de libros: rituales y de comentarios. Los primeros contenían fórmulas fijas; los segundos recogían resúmenes de las actuaciones.
Había dos clases de augures:
·         Los que impetraban a los dioses la manifestación de su voluntad, mediante fórmulas rituales.
·         Los que descifraban los signos de la voluntad de los dioses, manifestada sin previa solicitud. Estos fueron los más importantes.
En principio el cargo estaba reservado a los patricios, pero, a partir de la Lex Ogulnia (ley romana entre el conflicto de plebeyos y patricios), quedó accesible a los más pobres.



TIPOS DE ADIVINACIÓN:
Señales del cielo
Gritos y vuelos de aves.
Ingesta de los pollos sagrados.
Posiciones y actitudes de mamíferos y reptiles.
Acontecimientos imprevistos extraordinarios. 




PUBLICADO POR: Jepri, Victoria, Minerva & Vesta